El Clarinos sabe sufrir y salda con victoria su estreno en la élite.

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30/09/2019

 

Las isleñas revierten un 35-27 gracias a su labor colectiva, en la que destaca la chicharrera Laura Herrera, autora de diez puntos y seis rebotes para 21 de valoración

Las jugadoras del Clarinos celebran el triunfo logrado ayer. 

Campus Promete: Roselis Silva (0), Allazia Blockton (12), Milika Ivanovic (9), Maja Stamenkovic (3), Vanessa Gidden (12) -inicial-, Leia Dongue (15), Carmen Miloglav (5), Ana Calvo (0) y Paula Estebas (0).

Clarinos: Iva Brkic (6), Tanaya Atkinson (19), D'Andra Moss (13), Lyndra Weaver (17), Laura Herrera (13) -inicial-, Cris Pedrals (0), Esther Montenegro (3) y Chantel Charles (0).

 
 

Árbitros: Asunción Langa, José María Olivares y José Javier Marqueta. Sin eliminadas.

Parciales: 9-12, 21-21, 33-27, 37-36 -descanso-, 40-44, 50-51, 59-58 y 60-68.

Incidencias: CDM Siglo XXI de Zaragoza, ante unos 300 espectadores. En el Clarinos no pudo jugar Vionise Pierre-Louise por asuntos burocráticos.

El Clarinos Ciudad de los Adelantados inició su andadura por la Liga Dia con buen pie tras vencer al CD Promete en un encuentro marcado por la igualdad que no se decidió hasta los minutos finales, cuando las jugadoras moradas subieron un punto la intensidad. El cuadro morado supo sufrir en los momentos más delicados (35-27, 50-47 y 60-58) para luego decidir con la aportación en ataque de hasta cinco jugadoras diferentes que lideraron el parcial final de 0-10.

Tras un primer cuarto de mucha igualdad (21-21), varios errores en ataque y los puntos de Gidden dieron ventaja a las riojanas. Esto obligó a las de Claudio García a un esfuerzo extra que hizo efectivo desde el reparto de puntos y gracias a la tarea defensiva de Laura Herrera sobre Gidden (37-36 en el descanso). La igualdad se mantuvo tras el intermedio, pero ya en el último cuarto una completa actuación de Herrera detrás y delante (10 puntos, seis rebotes, tres robos y cinco faltas recibidas para 21 de valoración) y la impronta de Atkinson fueron clave antes de un epílogo de nuevo con cariz global que decantó la balanza para las moradas.